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Hemos preguntado a personas diversas -con procedencias, tradiciones y sensibilidades diversas- sobre las consecuencias de los resultados electorales en el futuro de la educación España. «El 28A és una bona notícia per l’educació?», Recogemos las respuestas de Jaume Carbonell, Guadalupe Jover, Pilar Gargallo, Ramon Font, Enrique Díez, de Josep Bargalló, Julio Rogero o Aina Tarabini, entre otros.

 

Josep Bargalló

Consejero de Educación de Cataluña

El domingo 28 perdieron aquellos que quieren una escuela sometida, que atacan a los docentes y que nos acusan de adoctrinamiento porque nos quieren adoctrinados. La ciudadanía cerró el paso a los que quieren una escuela en blanco y negro, y nos ofrecieron la oportunidad de acabar con los planteamientos retrógrados de la LOMCE de Wert. Y acabar con los planteamientos retrógrados de la ley Wert significa derogar la LOMCE de forma inmediata, no reformarla como ha intentado hasta ahora Pedro Sánchez. Hay que ser valientes y comprometerse en la redacción de una nueva ley de educación que trabaje para el éxito educativo, entendido como la suma del éxito académico, el éxito personal, el éxito social y el éxito profesional de todos y cada uno de los alumnos. Pero no hay que engañarse, y en buena parte todo ello dependerá de si Sánchez opta por buscar acuerdos de progreso o si por el contrario prefiere la comodidad del statu quo del partido del Ibex 35.

 

Guadalupe Jover

Profesora de Lengua y Literatura en El Escorial (Madrid)

El resultado es, cuando menos, esperanzador. Solo una mayoría progresista es capaz de asegurar en España una apuesta firme y decidida por la escuela pública, tal y como se ha hecho en los últimos años en nuestra vecina Portugal. Necesitamos políticas educativas que acaben con la sangrante y creciente segregación escolar no solo en razón de sexo, sino también de entorno socioeconómico, origen geográfico y cultural y aun de credo religioso, propiciada por los gobiernos de la derecha. Necesitamos una escuela laica y coeducativa; una escuela que no sea rehén ni de los mercados ni del concordato con la Santa Sede. Y hay una mayoría social que se ha pronunciado en este sentido.

Es esperanzador también porque los partidos que integran esa nueva mayoría parlamentaria se comprometieron en su día, ante la ciudadanía española, a derogar la LOMCE y a revertir los recortes (lo que significa reducir ratios y robustecer los departamentos de Orientación, entre otras cosas), así como a aumentar el presupuesto educativo hasta alcanzar un mínimo del 5% del PIB. Ahora ya tienen el respaldo parlamentario y social necesario para acometerlo.

Y es esperanzador también porque esos los cuatro principales partidos de la mayoría progresista firmaron en su día el Documento de Bases para una ley educativa, un documento elaborado entre innumerables colectivos de la comunidad educativa (basta ver la lista de grupos firmantes), lo que permite augurar más pronto que tarde una ley con amplio consenso social y construida desde abajo.

 

Miquel Mateo

Secretario General adjunto de la Fundación Escuela Cristiana

El resultado de las elecciones del domingo ha sido expresión de la voluntad popular libremente expresada en las urnas. Es interesante destacar la elevada participación en los comicios, que ha estado por encima del 75% del censo electoral. En nuestro ámbito, el deseo es que el sistema sea reflejo de una enseñanza de calidad en un marco de libertad de enseñanza y que disponga de la estabilidad necesaria para que los centros y los profesores puedan desarrollar con confianza y motivación la su tarea, centrándose en lo esencialmente importante: el alumno. Nuestro primer referente es la Ley de Educación de Cataluña (LEC), que concibe el Servicio de Educación de Cataluña, que integra centros docentes de titularidad pública y los de iniciativa social, que de manera complementaria prestan el servicio de interés general de la educación. Los centros de iniciativa social aspiramos que el concierto económico pueda asegurar la equidad del sistema, y ​​somos corresponsables en este objetivo, pidiendo a la administración que también cumpla su parte, que es la de procurar una financiación justa que asegure esta equidad, financiación que ahora es lejos de cumplirse, tal como han reconocido, entre otros, representantes de las fuerzas políticas que concurrían a los comicios del día 28.

 

Julio Rogero

Miembro del Movimiento de Renocavión Pedagógica ‘Escuela Abierta’

Sin duda ninguna, es una buena noticia. Podría haber sido mucho mejor. El miedo que ha atravesado estas elecciones generales puede seguir condicionando toda la acción política posterior. Sabemos que el partido socialista, en diálogo y acuerdo con otras fuerzas, tiene en sus manos consolidar definitivamente una nueva ley de educación que profundice las políticas educativas para avanzar en la consolidación de un sistema educativo asentado en el derecho de todas las personas a la educación y al éxito educativo. Es necesario aumentar los presupuestos en educación más allá de la media de nuestro entorno, para recuperar el retraso acumulado en estos años de recortes, reduciendo lo más posible el dinero público para el negocio privado de la educación. El objetivo será hacer realidad una escuela pública inclusiva, equitativa, democrática. Es hora de hacer realidad una escuela laica, cuestionadora de todos los dioses, haciendo real la separación efectiva de la Iglesia y el Estado. Es el momento de afrontar la desigualdades territoriales y locales. Es necesario que además de una buena noticia, sea una gran esperanza cumplida y no frustrada en el tiempo que se abre ahora. Mientras quedamos a la espera, sigamos trabajando en la construcción de la escuela pública que queremos.

 

Aina Tarabini

Profesora de Sociología de la Educación en la UAB

El hecho de que no sea posible configurar un gobierno de derechas es sin duda una muy buena noticia para la educación, ya que sus propuestas se enfrentan a la privatización y la mercantilización de la educación en el sentido más amplio de la palabra. Habrá que ver si se consolida un gobierno de izquierdas capaz de poner en el centro del debate aspectos tan importantes como la educación pública, la lucha contra la segregación escolar, la formación profesional o la financiación justo de la educación.

 

Enrique Díez

Profesor de la Facultad de Educación de la Universidad de León, Coordinador del Área Federal de Educación de IU y miembro del Foro de Sevilla y Uni-Digna

 

El 28A la sociedad española ha rechazado mayoritariamente el modelo educativo neoliberal y conservador que defienden PP-Cs-Vox, que alienta el desmantelamiento de la educación pública, mientras pretende aumentar los conciertos educativos extendiendo el modelo de negocio incluso fuera de la educación obligatoria. Ha rechazado claramente un modelo educativo neoliberal que promueve la segregación y la exclusión de la diversidad apostando por el egoísmo competitivo, las reválidas y el bilingüismo excluyentes, los itinerarios segregadores, los rankings comparativos entre centros, la organización autoritaria o la expulsión de la participación democrática de la comunidad educativa en los centros. Un modelo educativo conservador que sigue sin ser capaz de respetar la libertad de conciencia del alumnado e insiste en imponer la religión católica en la escuela o intenta “adoctrinar” en la ideología capitalista a través de su modelo de “emprendimiento financiero”, pero es incapaz de asumir contenidos y valores esenciales en toda educación del siglo XXI, como la educación afectivo sexual, la igualdad y el feminismo o los derechos humanos.

Simultáneamente, los resultados electorales del 28A le han dado al PSOE la posibilidad, con la suma de Unidas Podemos y otros grupos parlamentarios, para no escudarse más en que no tiene “suficientes números” para cumplir aquello que prometió y firmó: derogar la LOMCE, revertir los recortes educativos y blindar una financiación de un suelo del 5% del PIB al menos, y poner en marcha una nueva ley educativa, que defienda un modelo de educación pública, laica, inclusiva, solidaria, coeducativa, ecológica y democrática, basada en el acuerdo de buena parte de la comunidad educativa, que fue reflejado en el Documento de Bases para una nueva Ley de Educación de Redes por una Nueva Política Educativa, del que el PSOE ha sido también uno de los firmantes, junto con Izquierda Unida, Podemos y ERC. Y para eso “hay números”.

Y la tercera reflexión es la preocupación que nos tiene que provocar que tantos jóvenes hayan votado a VOX, un partido de ultraderecha y reaccionario que hace apología del fascismo y de la dictadura franquista. ¿Cómo es posible que hayan votado por el fascismo, el machismo, la homofobia, el racismo, la tortura animal o el negacionismo del cambio climático? Esto nos tiene que llevar a un profundo análisis de los contenidos en los que estamos educando en nuestro sistema educativo y en nuestra sociedad (con películas, videojuegos, televisiones, etc.). Lo cual tiene que ser un revulsivo para replantearnos que la prioridad de los contenidos y valores en los que debemos educar en la escuela debe pasar por: menos bilingüismo y más feminismo; menos tiempo dedicado a exámenes y más a valores y convivencia o a llegar a los últimos temas en historia para analizar las consecuencias del fascismo; menos emprendimiento y más derechos humanos. Estamos a tiempo de revertir el auge del fascismo en España y en Europa. Educación o barbarie. No hay neutralidad posible. Porquela educación siempre es política.

 

 

Pilar Gargallo

Presidenta de los Movimientos de Renovación Pedagógica de Catalunya

Los resultados electorales del 28A son una buena noticia para el mundo educativo preocupado por la segregación y las desigualdades educativas, además de su infrafinanciación. Un de los puntos clave que con los resultados actuales que nos hacen sentir satisfechos es la posibilidad de derogación de la LOMCE, ley poco equitativa y muy segregadora. Por lo tanto, la oportunidad de un gran pacto de Estado en esta materia o, al menos, de la reformulación de la ley de educación es una buena noticia. Un gobierno de izquierdas debe garantizar una educación pública, de calidad y para todos, aspectos que se reflejarán en las modificaciones de la ley o en la nueva ley que se quería llevar a cabo, con grandes consensos y pactos, tan necesarios en materia educativa.

 

Linda Castañeda

Profesora y Pedagoga de la Universidad de Murcia

Que la derecha reaccionaria no tenga poder decisivo en el gobierno de España -y por supuesto en educación- es una buena noticia.

Ahora bien, la buena noticia para la educación dependerá de que el PSOE forme una coalición de gobierno que apueste clara y valientemente por el derecho a la educación de calidad para todos. Una educación que permita a las personas promover y desarrollar críticamente su papel en el mundo, y que entienda que garantizar que todas las personas tengan acceso a ese derecho en las mejores condiciones posibles depende de que se entienda como un derecho inalienable de las personas que se educan y no como privilegio -ni paternal, ni familiar, ni liberal, ni de un grupo cultural o religioso, ni de un colectivo de interés mercantil o industrial-, además de que se articulen en torno a ella políticas sociales -dentro y fuera de la escuela- que ayuden a nuestra sociedad a ser más justa y más comprometida. Y eso es hoy más posible que el sábado, pero hace falta que cristalice, se desarrolle y resista las embestidas que vienen de los poderes fácticos.

 

Ramon Font

Portavoz del sindicato USTEC-Stes

A veces, la mejor propuesta es ninguna propuesta. En los vientos contrarios que soplan contra la educación desde inicios de siglo, impulsados ​​por el neoliberalismo, la práctica totalidad de las propuestas educativas globales van en la dirección contraria a la construcción de una sociedad más igualitaria, con mayores oportunidades para todos y todas, y con crear las condiciones y atmósfera necesaria para que los profesionales puedan sacar a diario lo mejor de sí mismos.

Sin embargo, ninguna de estas últimas ideas estaba en ningún programa con posibilidades de gobernar. En la campaña más sucia y crispada desde 1936, la escuela ha sido reducida a un objeto para tirarlo a la cabeza del oponente. Después de que la derecha, acompañada del establishment, se dedicara a normalizar la política de odio, de hacer creer a la opinión pública el “supuesto adoctrinamiento” de los alumnos catalanes, de dar una asquerosa batalla para aniquilar la inmersión, de convertir cualquier sistema educativo que no tuviera el castellano como el inglés en una fake news permanente de difamación y menosprecio, no deberían sorprendernos sus propuestas: imponer el castellano como lengua vehicular, promover la denuncia contra los profesores desobedientes (como ocurre en Turquía o el Brasil de Bolsonaro), imponer una materia de “Constitución”, colgar la “rojigualda” a todos los centros educativos, impulsar el “cheque escolar” y otras barbaridades sólo imaginables en las enfermas mentalidades del franquismo normalizado.

En estas circunstancias, la victoria por la mínima de la izquierda (y si descontamos País Vasco y Cataluña), la victoria por mayoría absoluta del “Trifachito”, haríamos bien en no esperar nada bueno. En el mejor de los casos, la culminación del proceso de desmantelamiento de una LOMCE incongruente, visceral y mal redactada. Un desmantelamiento que retornaría a una versión de la LOE más conservadora -y que no resulta ningún maravilla-. Quizás, podríamos encontrar algunas mejoras en becas, políticas de apoyo a la Formación Profesional, y determinados cambios, no demasiado drásticos, para dirigir la nave de la escuela pública en la dirección que quieren organismos internacionales como la OCDE, el FMI o en Banco Mundial. En resumen, más privatización, más desregulación de la profesión docente, más precariedad económica, más competencias básicas, menos humanidades o pensamiento crítico, y por la parte “positiva”, poco más que cuidados paliativos o hacer ver, vía migajas presupuestarias, que les interesa la escuela.

Es por eso que las elecciones decisivas respecto a la educación no son tanto las generales como las europeas. Al fin y al cabo, a pesar de que nominalmente Bruselas no tiene competencias educativas, en la práctica, los cambios que se están impulsando en todo el continente vienen dictados por Europa, (a menudo vía unas tóxicas pruebas PISA) con su presión para convertir los sistemas educativos en espacios de adiestramiento de ciudadanos laboralmente competentes y sin conciencia crítica. Desgraciadamente, el voto el 26 de mayo tampoco es demasiado importante, porque el Parlamento no toca prácticamente temas educativos, porque mirando los tratados de la Unión, tiene un carácter más simbólico y teatral que práctico. Son los diversos lobbies los que están trabajando para abrir el mercado buena parte de los sistemas públicos, o para poner escuelas e institutos al servicio de las empresas.

Por lo tanto, la política educativa, mal que pese, se continuará decidiendo donde siempre: en la calle, mediante la movilización constante de la comunidad educativa. Como decía Joan Fuster, toda política que no hacemos nosotros, será hecha en nuestra contra. Es mediante el control de la calle y la movilización continuada, consensuando un modelo educativo desde la base, la mejor opción política para los próximos meses, la mejor política que podemos hacer.

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