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Cuando se trata de aventuras que transcurren en el mar, la primera que me viene a la mente es Moby Dick; una historia que Hermann Melville escribió en el año 1851.
 
Ishmael, un joven que desea recorrer mundo, se embarca en un ballenero. Su capitán y la tripulación están obsesionados por dar caza a Moby Dick, la gran ballena blanca… Si lees el fragmento siguiente, te harás una idea de cómo es la novela:
 

         «—Mire, joven, tiene unos pulmones un poco débiles, ya ve. No habla como un buen tiburón. Pero vamos a entendernos. ¿Seguro que ha estado alguna vez en el mar antes de ahora, seguro? 

 

—Capitán —dije—: creía haberle dicho que he hecho cuatro viajes en la marina mercante… 
—¡Fuera con eso! ¡No olvide lo que le he dicho de la marina mercante! No me irrite: no lo voy a consentir. Pero vamos a entendernos. Le he hecho una sugerencia sobre lo que es la pesca de la ballena: ¿sigue sintiéndose inclinado a ella? 
—Sí, señor. 
—Muy bien. Bueno, ¿es usted hombre como para meter un arpón por la garganta de una ballena viva, y saltar detrás de él? ¡Conteste, deprisa! 
—Sí que soy, si es decididamente indispensable hacerlo: quiero decir, si no se puede remediar, que supongo que no ocurrirá. 
—Está bien también. Bueno, entonces, ¿no solamente quiere ir a pescar ballenas, para saber por experiencia qué es eso, sino que también quiere ir para ver mundo? ¿No es eso lo que ha dicho? Ya me lo suponía. Bueno, entonces, vaya adelante, y eche una ojeada por la proa a barlovento, y luego vuelva a contarme qué es lo que ve. 
Por un momento, me quedé un poco desconcertado por su curiosa petición, sin saber exactamente cómo tomarla, si en broma o en serio. Pero concentrando todas sus patas de gallo en un solo gesto ceñudo, el capitán Peleg me echó a andar con el encargo. 
Adelantándome a mirar por la proa a barlovento, me di cuenta de que el barco, balanceándose sobre el ancla con la marea alta, ahora apuntaba oblicuamente hacia el mar abierto. La perspectiva era ilimitada, pero enormemente monótona e impresionante; ni la menor variedad que pudiera yo ver. 
—Bueno, ¿cuál es el parte? —dijo Peleg cuando volví—; ¿qué ha visto? 
—No mucho —contesté—, nada más que agua; aunque hay un considerable horizonte, y se prepara un chubasco, me parece.»  

Según este fragmento, ¿dirías que se trata de una novela de aventuras?, ¿policíaca?, ¿de terror?, ¿romántica?  ¿Qué podrías decir sobre el carácter del capitán?  Me gustaría conocer tu opinión… 
Tinta